Colmillo blanco
Colmillo blanco Guapo Smith disfrutaba. Se deleitaba. Se recreaba en su vÃctima y sus ojos resplandecÃan con brillo apagado, mientras manejaba el palo y el látigo y oÃa los aullidos de dolor de Colmillo Blanco, sus rugidos de indefensión y sus gruñidos. Porque Guapo Smith era cruel, como lo son los cobardes. Servil y llorón ante los golpes o el discurso enfurecido de un hombre, se vengaba después en criaturas más débiles que él. Todo ser viviente ama el poder, y Guapo Smith no era una excepción. Como le habÃa sido negada la posibilidad de ejercitar cierto poder entre los de su especie, se volvÃa contra las criaturas inferiores y asà justificaba la vida que habÃa en él. Pero Guapo Smith se habÃa despertado al mundo con un cuerpo deforme y una inteligencia tosca. Aquel habÃa sido su barro; un barro que no habÃa sido modelado con excesiva benevolencia por el mundo.