Colmillo blanco
Colmillo blanco Luego la procesión continuó. Los músculos de Colmillo Blanco iban recibiendo el impulso de pequeños esfuerzos titánicos y la sangre comenzó a correr a través de ellos. HabÃan llegado a los establos y allÃ, en la puerta, yacÃa tumbada Collie con una docena de cachorros gordinflones jugando alrededor de ella bajo el sol.
Colmillo Blanco los miró con expresión perpleja.
Collie le gruñó como advertencia y él tuvo cuidado de mantener la distancia. El amo empujó a un cachorro hacia él con el pie. Se le erizó el pelo con desconfianza, pero el amo le tranquilizó con sus palabras. Collie, cogida entre las manos de una de las mujeres, le observaba celosa y con un gruñido le advertÃa que no se tranquilizara tan pronto.
El cachorro se espanzurró delante de él. Las orejas de Colmillo Blanco se aguzaron y le observó con curiosidad. Luego sus hocicos se tocaron y sintió la cálida lengua del cachorro en su papada. La lengua de Colmillo Blanco salió de su boca, sin saber por qué, y lamió el rostro del cachorro.