Colmillo blanco
Colmillo blanco Pero descubrió muy pronto que una de las paredes de su mundo era diferente a las demás. Aquella era entrada de la caverna y fuente de luz. HabÃa descubierto que era distinta a las demás paredes mucho antes de que aparecieran otros pensamientos o deseos conscientes. HabÃa sido una atracción irresistible antes incluso de que sus ojos se abrieran y la contemplaran. La luz que partÃa de ella golpeaba sus sellados párpados, y sus ojos y sus nervios ópticos habÃan reaccionado con pequeñas y centelleantes chispas en color que le habÃan resultado curiosamente placenteras. La vida de su cuerpo, de cada fibra de su cuerpo, la vida, que era su misma sustancia y que era ajena a su propia existencia, tendÃa hacia la luz y obligaba a su cuerpo a avanzar hacia ella de la misma forma que la elaborada quÃmica de una planta la obliga a buscar el sol.