El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Pero sabÃa que el soldado le observaba desde la playa, y no se atrevió a disparar ni siquiera al aire.
Joe no pensó en esto, pues él, contra quien nadie hiciera fuego hasta entonces, habÃa sido tiroteado dos veces durante las últimas veinticuatro horas. Una vez más o menos no podÃa importarle. Asà que siguió remando resueltamente, mientras French Pete, en el paroxismo del furor, le amenazaba con toda suerte de castigos cuando volviese a echarle la mano encima.
Para complicar más las cosas, Frisco Kid se rebelaba también contra el capitán.
—Eso, mátele usted y le ahorcarán —le dijo—. Mejor serÃa que le dejase marchar. Es un buen muchacho, muy correcto, y no se ha criado para esta vida tan indigna que usted y yo llevamos.
—Tú también, ¿eh? —chilló el capitán, dominado por la rabia—. ¡Después te mataré a ti, sinvergüenza!