El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Se precipitó sobre el mozalbete, pero Frisco Kid empezó a correr velozmente desde el sollado hasta el bauprés para volver al punto de partida. En aquel momento llegó una fuerte ráfaga y French Pete abandonó una persecución para seguir la otra. Saltando sobre el timón, y sin preocuparse de la vela mayor, pues el viento era favorable, dirigió el bergantín sobre Joe. Éste hizo un esfuerzo tremendo, pero después tuvo que entregarse a la desesperación y tiró los remos. French Pete había soltado la vela mayor, y cuando pudo alcanzar al esquife, sacó a Joe de un tirón.
—¡Cállate! —le aconsejó al oído Frisco Kid mientras el irascible capitán estaba ocupado en sujetar el cable—. No le contestes. Deja que te diga lo que quiera y estáte quieto. Será mejor para ti.
Pero la sangre anglosajona de Joe se había sublevado y no le atendía.
—Mire, señor French Pete, o como se llame —empezó a decir—. Le aviso a usted que quiero marcharme y me marcharé. Así que lo mejor que puede usted hacer es desembarcarme en seguida. Si no lo hace, le aseguro, como me llamo Joe Bronson, que irá usted a la cárcel.