El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Frisco Kid esperaba el resultado, lleno de temor. French Pete estaba loco de furor. ¡Le desafiaban a bordo de su propio barco, y un chiquillo! Nunca se habÃa oÃdo decir una cosa semejante. SabÃa que reteniendo al muchacho cometÃa una acción ilÃcita, pero al mismo tiempo temÃa dejarle marchar con los informes que habÃa adquirido respecto al bergantÃn y el trabajo a que se dedicaba. El chico habÃa pronunciado una desagradable verdad al decir que podÃa mandarle a la cárcel. Lo único que pudo hacer fue echárselas de valiente.
—Me mandarás a la cárcel, ¿eh? —gritó furioso con su voz chillona—. Pues tú me acompañarás. ¡Tú me robaste el bote anoche, responde a esto! ¡Robaste hierro! ¡Huiste también! ¿Qué contestas? ¿Y aún hablas de hacerme encarcelar? ¡Bah!
—Pero yo no lo sabÃa —contestó Joe.
—¡Ja, ja! ¡Qué divertido! ¡Eso se lo dices al juez, verás cómo se rÃe!
—Digo que no lo sabÃa —reiteró valientemente—. ¡No, no sabÃa que navegaba con una cuadrilla de ladrones!
Frisco Kid parpadeó al oÃr el epÃteto, y si Joe le hubiese mirado, hubiese visto cómo le subÃa a la cara una ola de rubor.