El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Uno de los bergantines de sotavento izó un pedazo de vela y comenzó la terrible lucha para salir de las fauces de la destrucción y de la muerte. Durante un rato le vieron tambalearse y sumergirse horriblemente y avanzar muy poco.
French Pete puso fin a su contemplación.
—¡Venid! —gritó—. Poned dos rizos a la vela mayor. Saldremos en seguida.
Hallándose ocupados en esto, los sobrecogió una exclamación. Alzaron los ojos y vieron al Ghost con la proa vuelta hacia atrás que se les echaba encima vertiginosamente.
French Pete se arrastró como un gato, sacando al mismo tiempo su cuchillo y de un golpe cortó la cuerda que les sujetaba al áncora de reserva. Esto hizo recaer el peso del Dazzler sobre el áncora de cadena. Como consecuencia, se inclinó a la izquierda oportunamente, pues, un momento más tarde, el Ghost, con la popa delante y a la deriva, pasó como una exhalación por el sitio que había ocupado el Dazzler.
—¡Ha arrancado cuatro áncoras! —exclamó Joe al ver cuatro cuerdas estiradas, flotando en el agua, casi horizontalmente a la popa.
—Dos pertenecen a las redes —dijo riendo Frisco Kid.