El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —Cuando determiné dejar esta vida, no habÃa un alma para ayudarme, pero sabÃa que la única cosa que podÃa hacer era desembarcar y buscar trabajo, a fin de costearme los estudios. Luego pensé que tendrÃa más probabilidades en el campo que en la ciudad. Entonces estaba en el Reindeer, y determiné dejar a Red Nelson. Una noche, hallándonos en los bancos de ostras de Alameda, desembarqué y me alejé del mar tan velozmente como me lo permitÃan mis piernas. Nelson no me cogió; pero por allà todos eran ladrones portugueses y ninguno tenÃa trabajo para mÃ. Además, era invierno; la peor época del año. Esto te demostrará lo enterado que estaba yo de las cosas de tierra.
»TenÃa ahorrados un par de dólares. Decidà viajar e internarme cada vez más en busca de trabajo, comprando pan y queso o cosas parecidas a los encargados de los almacenes. HacÃa frÃo durante aquellas noches, y las pasaba sin mantas, al raso, deseando siempre que llegase el nuevo dÃa. Pero peor que todo esto era la manera con que todo el mundo me miraba. Desconfiaban de mà y no temÃan demostrarlo; otras veces me azuzaban los perros y me decÃan que pasara de largo. Luego se me acabó el dinero y precisamente cuando empezaba a tener más hambre fui detenido.
—¡Detenido! ¿Por qué?