El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —No tengas miedo, es el grumete del Reindeer —dijo Frisco—. ¡Ven!
Volvieron a la maniobra, y nuevamente en cuanto hicieron ruido vino a interrumpirles el grumete:
—¡Os digo que dejéis las drizas en seguida, y, si no, veréis lo que os pasa!
Esta amenaza, seguida del chasquido de una pistola al ser amartillada, hizo obedecer a Frisco Kid, que se volvió al sollado refunfuñando:
—Ya se presentarán otras ocasiones. French Pete ha sido muy perspicaz, ¿verdad? Se figuró que tratarÃas de huir y ha puesto guardia.
De la playa no llegaba indicio alguno que les diera a conocer cómo les iba a los piratas. No ladraba ningún perro, ni se veÃan luces. Hasta el aire parecÃa estremecerse alarmado. Apretujáronse los muchachos uno contra otro en el sollado y quedaron esperando.
—Tú ibas a hablarme de tu huida y de la causa de tu regreso —se aventuró a decir Joe.
Y entonces Frisco Kid empezó la narración en voz baja al oÃdo de su compañero.