El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —Creà morirme en aquel asilo. Era como una cárcel. Nos encerraban y vigilaban como prisioneros; lo hubiera pasado menos mal si hubiese podido congeniar con los otros muchachos. Pero en su mayorÃa eran golfillos de la peor clase: mentirosos, rastreros y cobardes, sin pizca de nobleza ni la menor idea de honradez y sinceridad. Únicamente una cosa me gustaba: libros. ¡Oh, te aseguro que me di unos atracones de leer! Pero esto no podÃa compensarme de lo demás. Yo necesitaba libertad, la luz del Sol y el agua salada. ¿Qué habÃa hecho para estar encerrado y mezclado con aquella chusma? En lugar de proceder mal, habÃa tratado de obrar con rectitud, de perfeccionarme, y aquello era lo que habÃa ganado. Era demasiado joven para pensar por mi cuenta, y como ya no podÃa más, aprovechando una ocasión me escapé. ParecÃa como si en tierra no hubiera lugar para mÃ, por lo que me unà con French Pete y volvà al mar. Eso es todo; pero en cuanto sea un poco mayor, volveré a probar fortuna; lo bastante mayor para ganarme la vida solo y honradamente.
—Tú volverás a tierra conmigo —dijo Joe con autoridad, poniéndole la mano en el hombro—. Eso es lo que harás. En cuanto…