El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler ¡Pum! En la playa sonó un disparo de revolver. ¡Pum!, ¡pum! Los tiros se sucedían con extraordinaria rapidez. Rasgó el aire una voz de hombre y se extinguió en seguida. Alguien empezó a gritar pidiendo auxilio. Al instante se habían puesto de pie los muchachos, izando la vela mayor y preparándolo todo. El grumete del Reindeer hacía otro tanto. En el yate anclado a corta distancia, un hombre, despertado bruscamente, asomó asustado la cabeza, pero se retiró en seguida. Desaparecida la tensión de la espera, había llegado la hora de obrar.