El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —Que te entregues a mi iniciativa en cuanto desembarquemos. Tú no conoces nada de tierra, al menos… eso dijiste. Yo sé que puedo, con el apoyo de mi padre, ponerte en situación de estudiar y educarte y llegar a ser algo más que un pirata. ¿No es eso lo que a ti te gustarÃa?
Aunque nada dijo Frisco Kid, de sobra daba a entender la expresión de su semblante cuánto le complacÃa aquello.
—Y será lo que te has merecido —prosiguió Joe—. Porque me has ayudado a recobrar el dinero de mi padre. A ti te lo deberá.
—Pero yo no lo hago por eso, ni me parece bien que haya quien haga un favor sólo para que se lo paguen.
—Bueno, cállate. Tú no puedes calcular lo que gastarÃa mi padre pagando a detectives para recuperar esta caja de caudales. Dame tu palabra, y cuando todo esté arreglado, si no te conviene podrás marcharte. Ya verás qué bien.
Después de este pacto se estrecharon las manos y se dedicaron a trazar el plan de campaña para la noche.
Pero el temporal que llegó aullando del noroeste habÃa dispuesto otra cosa muy distinta para el Dazzler y su tripulación.