El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —A eso voy. Te ayudaré si me prometes algunas cosas. French Pete me tomó cuando me escapé del asilo, medio muerto de hambre y sin saber adónde ir. No puedo pagarle todo esto enviándolo a presidio. No serÃa honrado. Tu padre no te harÃa faltar a tu palabra, ¿verdad?
—¡Claro que no! —dijo Joe, que sabÃa cuán escrupulosamente mantenÃa su padre la palabra de honor.
—Pues tienes que prometerme, y tu padre deberá sostenerlo, que no se hará ningún daño a French Pete.
—Muy bien. Y ahora, en cuanto a ti… ¡Supongo que no harás cuenta de volver al Dazzler!
—¡Oh, no te preocupes por mÃ! Yo no tengo quien me espere. Soy lo bastante fuerte y conozco suficientemente mi oficio para embarcarme como marino. Me dirigiré a cualquier punto del otro lado del mundo y empezaré de nuevo la vida.
—Pues entonces, habrá que dejarlo estar.
—¿Dejar estar el qué?
—El deshacernos de French Pete y huir.
—De ningún modo. Eso está ya decidido.
—Pues yo no pienso intervenir en nada, y prefiero ir a México si no me prometes una cosa.
—¿Qué cosa?