El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Tres veces dieron la vuelta al Reindeer, gritando a coro al pasar por barlovento, antes de que nadie subiese a cubierta. Entonces izaron las velas en seguida y las dos cáscaras de caracol se perdieron en la inmensidad del PacÃfico. Esto era preciso, según informó Frisco Kid, a fin de hallarse en alta mar antes de que estallase sobre ellos toda la furia del temporal. De lo contrario, se verÃan arrastrados por el viento contra la costa de California. Para obtener agua y alimentos, ya desembarcarÃan cuando fuese oportuno. Red Nelson felicitó a Joe por el hecho de no marearse, cuya circunstancia atrajo también los elogios de French Pete y le puso de mejor humor con el marinerito rebelde.
—Voy a decirte lo que se puede hacer —murmuró Frisco Kid al oÃdo de Joe, mientras guisaba la comida—. Esta noche llevaremos abajo a French Pete…
—¿Llevar abajo a French Pete?
—SÃ, en cuanto oscurezca le ataremos bien; apagaremos las luces, avanzaremos hacia tierra y ganaremos puerto sea como sea, tan pronto como podamos desprendernos de Red Nelson.
—Eso estarÃa muy bien —reflexionó Joe—, si pudiese realizarlo yo solo. Porque pedirte que me ayudaras serÃa obligarte a hacer traición a French Pete.