El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —Entonces, ¿tú tienes poderes para representarle en estas negociaciones? Bueno; pues voy a hacerte una proposición. Yo le guardaré en depósito los dos mil quinientos dólares, los cuales estarán en todo momento a su disposición. Más tarde arreglaremos tus asuntos. Luego lo pondremos a prueba durante un año, por ejemplo, en nuestra oficina. Tú mismo puedes dirigirle en sus estudios, pues confÃo que en adelante progresarás en los tuyos; y en último caso puede ir a una escuela nocturna. Después si sale airoso de este perÃodo de prueba, le daré las mismas facilidades para educarse que a ti. Todo depende de él. Y ahora, señor apoderado, ¿qué tienes que decir de mi oferta en interés de tu cliente?
—Que cierro el trato en seguida.
Padre e hijo se estrecharon la mano.
—¿Y tú qué vas a hacer ahora, Joe?
—Primero telegrafiar a Frisco Kid y luego ir a casa corriendo.
—Pues espera un minuto, que llame a San Andreas para comunicar la buena nueva al señor Tate, y después voy contigo.