El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —¡Oh! —exclamó Joe—. Eso está arreglado en seguida. Yo renuncio sencillamente a la mitad que me corresponde. Pero no es eso precisamente lo que desea Frisco Kid. Él quiere tener unos buenos amigos… y… y… aunque tú lo hayas dicho, éstos valen mucho más que el dinero, y con dinero no pueden comprarse. Él quiere tener unos buenos amigos y una oportunidad para educarse, no dos mil quinientos dólares.
—¿No serÃa mejor que escogiese por sà mismo?
—¡Oh, no! Ya está todo convenido.
—¿Convenido?
—Sà señor. Él es capitán en el mar y yo soy el capitán en tierra. Ahora se halla bajo mi responsabilidad.