El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Más adelante llegaron adonde se hallaba el aparato que habÃa remojado a los perseguidores de Brick Simpson. Era una invención ingeniosa. El «burladero» conducÃa a través de una empalizada, a la que faltaba una tabla, y en este sitio habÃa un listón largo, dispuesto de tal modo que el que pasara ignorándolo habÃa de tropezar inevitablemente con él. Este listón era el resorte que abrÃa la trampa. Un ligero roce era suficiente para apartar una gran piedra de un barril colocado a la altura de la cabeza y convenientemente equilibrado. AJ soltarse la piedra, el barril daba una vuelta en redondo y vertÃa su contenido sobre el que, estando debajo, hubiese tocado el listón.
Los muchachos examinaron el aparato, celebrándolo con malicia. Afortunadamente para ellos el barril estaba volcado, si no también hubiesen recibido una ducha, pues Joe, que iba delante, habÃa tropezado con el madero.
—¿Será éste el patio de Simpson? —preguntó en voz baja.
—Es posible —aseguró Fred—; o el de algún otro miembro de su banda.
Charley, alarmado, le tocó en el brazo.
—¡Silencio! ¿Qué es eso? —murmuró.