El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Joe suspiró. Sentía que había nacido para esta vida y no para la de colegial. Como estudiante, era una desdicha. Había fracasado en los exámenes y sabía que Bessie, en cambio, en aquel momento se dirigía a casa triunfalmente, después de haber aprobado todas las asignaturas. ¡Oh, era intolerable! Su padre se equivocaba haciéndole estudiar. Aquello tal vez estaría bien para chicos que se sintiesen inclinados a ello; pero él, bien claro se veía, no tenía tal inclinación. En la vida había otras carreras, aparte de aquellos estudios. ¡Cuántos hombres sin grandes capacidades se habían lanzado a la mar y se habían hecho poderosos, poseyendo flotas importantes, realizando hazañas asombrosas y dejando escritos sus nombres en las páginas del tiempo! ¿Y por qué no había de ser él, Joe Bronson?
Cerró los ojos y se compadeció inmensamente de sí mismo; y cuando los abrió de nuevo, vio que había dormido y que el sol declinaba a toda prisa.
Llegó a casa después de cerrada la noche, se fue directamente a su habitación y se acostó sin haber encontrado a nadie. Se hundió entre las frescas sábanas, con un suspiro de satisfacción al pensar que, ocurriese lo que ocurriese, no necesitaba preocuparse ya de la historia. Pero entonces le importunó otro pensamiento, al recordar que principiaría el curso siguiente y que seis meses más tarde le esperaba otro examen de la misma historia.