El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —Te he dado libertad completa, porque yo creo en la libertad. Las almas superiores se desarrollan así. No he querido cohibirte con un sinfín de reglamentos y restricciones enfadosas. He exigido muy poco de ti y te he dejado salir siempre que te ha apetecido. He querido que, en cierto modo, obraras de acuerdo con tu honor, te he dejado ser absolutamente dueño de tus actos, confiando en tu sentido de justicia para evitar caer en el error y, al menos, para perseverar en tus estudios. Pero me has defraudado. ¿Qué debo hacer? ¿Ponerte límites y trabas? ¿Vigilarte? ¿Obligarte a estudiar por la fuerza?… Aquí tengo una nota —dijo el señor Bronson después de una pausa, durante la cual había cogido un sobre de encima de la mesa, sacando de él una hoja escrita.
Joe reconoció la letra dura e inflexible de la señorita Wilson, y sintió abatírsele el ánimo.
Su padre empezó a leer:
«El abandono y la negligencia han sido las características de su trabajo durante este curso, así que al llegar los exámenes carecía totalmente de preparación. En historia y aritmética no intentó siquiera responder a una sola pregunta, devolviendo las hojas en blanco. Estos exámenes tuvieron lugar por la mañana. Por la tarde no se tomó la molestia de venir para las asignaturas restantes».