El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Frisco Kid, vuelto de espaldas al timón y haciendo seguir al bergantÃn el rumbo primitivo, le miró con expresión de disgusto.
—¡Perro! —refunfuñó—. ¡Si fuese por él ya nos hubiésemos ido a pique!
Dos veces viraron de bordo, a fin de no abandonar la misma ruta, y entonces descubrió Joe en la oscuridad estrellada el esquife saltando a barlovento.
—Llega a tiempo —advirtió Frisco Kid, lanzando al Dazzler en aquella dirección para alcanzar al bote—. ¡Ahora!
Joe se inclinó sobre la borda, asió la cuerda que arrastraba sobre las olas y la ató fuertemente al poste. Después volvieron a virar y siguieron el rumbo anterior. Joe estaba avergonzado aún por la extorsión que habÃa ocasionado, pero Frisco Kid le tranquilizó en seguida.
—¡Oh, eso no es nada! —dijo—. A todos les pasa lo mismo cuando empiezan. Ahora que algunos olvidan las dificultades por las que tuvieron que pasar hasta aprender y se ponen furiosos cuando un novato se equivoca. Yo no lo hago nunca, porque recuerdo…