El Valle de la luna
El Valle de la luna —Vea, compañero, usted no quiere tener lÃos conmigo ¿no es cierto? Además, yo ya lo conozco demasiado bien. Y entonces ¿con qué motivo vamos a pelearnos? Y ella nada tiene que agregar sobre el particular, ¿no es asÃ?
—No, ella no tiene nada que decir. Eso es asunto mÃo y no suyo.
Billy meneó lentamente la cabeza.
—Creo que usted está equivocado. Me parece que ella tiene algo que decir en todo esto.
—Bueno, dilo entonces —le gruñó Long a Saxon—. ¿Con quién te quedarás? ¿Con él o conmigo? Acabemos de una vez.
Ella posó su mano libre sobre el brazo de Billy.
—Bueno, aquà no ha pasado nada —fue la observación de Billy.
Los ojos de Long, al mirar a Saxon, y más tarde al protector de la joven, relucieron furiosamente.
—Sin embargo, yo tenÃa el buen propósito al mezclarle a usted en este asunto —masculló Long entre dientes.
Saxon estaba excitada cuando comenzaron a alejarse. La suya no habÃa sido la suerte de Lily Sanderson, y ese maravilloso hombre-muchacho habÃa dominado completamente al herrero sin un solo golpe y hablando lenta e imperturbablemente.