El Valle de la luna
El Valle de la luna —Mi gente vivió durante largo tiempo en los Estados Unidos —dijo Billy lentamente, como si paladeara la información que le habÃa suministrado ella y hablase de algo que le tocaba muy de cerca—. De todos modos, asà sucedió por la rama materna. Llegaron al Maine hace cientos de años.
—Mi padre era del Estado del Maine —exclamó ella complacida—. Y mi madre nació en Ohio. TenÃa la costumbre de llamarlo la Gran Reserva del Oeste. ¿Su padre qué era?
—No lo sé —Billy se encogió de hombros—. El mismo no lo sabÃa. Nadie lo supo jamás, aunque era un yanqui perfecto.
—Su apellido pertenece a los antiguos yanquis —dijo Saxon—. Hay un general inglés que se llama Roberts. Lo vi en los diarios.
—Pero Roberts no era el apellido de mi padre. Nunca supo cómo se llamaba. Roberts fue el apellido de un buscador de oro que lo adoptó. Cuando peleaban con los indios modoc, algunos mineros y colonizadores les ayudaron y Roberts se convirtió en capitán de un grupo. Y en una ocasión, después de un encuentro, tomaron cierta cantidad de prisioneros, mujeres indias, chicos y bebés. Y uno de los chicos era mi padre. TendrÃa cinco años en aquel entonces. Sólo hablaba en dialecto indio.
—¡Fue apresado en un malón[2a] de indios!