El Valle de la luna
El Valle de la luna —¿Sabe usted que su nombre me resulta divertido? Nunca se lo oà a nadie antes. Pero está muy bien. Me gusta.
—Mi madre me lo dio. Ella era educada y conocÃa toda clase de palabras. Siempre leÃa libros, casi hasta el momento de morir. Y también escribió mucho, constantemente. Encontré algunas poesÃas suyas publicadas en un diario de San José, hace mucho tiempo. Los sajones fueron una verdadera raza civilizada. Ella me contó muchas cosas sobre ellos, cuando yo era chica. Eran salvajes como los indios, pero blancos. Y tenÃan ojos azules y cabellos rubios. Eran peleadores terribles.
Mientras ella hablaba, Billy la contemplaba con una expresión solemne, con los ojos fijos en Saxon.
—Nunca escuché nada sobre ellos —le confesó el joven—. ¿Vivieron en algún lugar cerca de aqu�
Ella rió.
—No, vivieron en Inglaterra. Fueron los primeros ingleses, y usted sabe que los yanquis descienden de los ingleses. Nosotros también somos sajones, usted y yo, Mary y Bert, y también todos los verdaderos yanquis. No me refiero a los «gringos», a los japoneses o cosa por el estilo.