El Valle de la luna
El Valle de la luna —Saxon —la llamó con una voz llena de cansancio—, Saxon.
—¿Qué hay? —le preguntó.
—¿No podrÃas encender un fósforo? Tengo los dedos deshechos.
Lo hizo sin mirarle. Pero sus manos temblaban tan nerviosa y violentamente que hizo ruido dentro del tubo de la lámpara y entonces el fósforo se le apagó.
—No estoy borracho, Saxon —le dijo él en medio de la oscuridad, con cierta entonación irónica a pesar de su voz cansada—. Sucede que sólo he recibido dos o tres golpes…