El Valle de la luna
El Valle de la luna El día que Otto Frank fue colgado ella permaneció encerrada. Los diarios de la tarde publicaron la noticia con amplitud. No hubo conmutación de la pena. En Sacramento se encontraba un gobernador que era amigo de los patronos de los ferrocarriles y que estaba en condiciones de conmutar la pena, y hasta estaba facultado para perdonar a asaltantes de bancos y estafadores, pero que no se atrevía a levantar el dedo en favor de un obrero. De todo esto se hablaba en el vecindario. Y eso ya se lo habían dicho a ella tanto Billy como Bert.
Al día siguiente Saxon se dirigió hacia Rock Wall, pero no se sintió sola sino acompañada como por la misteriosa presencia de Otto Frank, y, también, aunque algo más apagada y nebulosa, por la de Billy. ¿Acaso también él estaba destinado a seguir las negras huellas de Otto? Sí, seguramente eso ocurriría si se continuaba con la lucha y el derramamiento de sangre. Billy era un peleador, y se sentía con derecho a luchar. Además, era muy fácil matar a un hombre, y aunque no se lo propusiera, podía suceder que en cualquier momento, cuando se enfrentara con un «tiñoso», le fracturaría el cráneo con el filo de una piedra o con una baldosa de la vereda. Y si eso sucedía Billy sería colgado. Por esa causa habían colgado a Otto Frank, ya que éste no se había propuesto matar a Henderson, y sólo fue por accidente que Henderson se fracturó el cráneo. Y sin embargo Frank había sido colgado.