El Valle de la luna
El Valle de la luna Saxon protestó en vano diciendo que no tenÃa hambre. Pero él hizo que compartiera la merienda con esa estricta equidad que tienen los muchachos, y hasta partió en dos, exactamente, un huevo duro y una manzana roja que llevaba consigo.
Sin embargo, los peces no picaban. Extrajo de la proa un libro encuadernado en tela.
—La Biblioteca Pública los presta —le dijo comenzando a leer un poco después, sosteniendo el libro con una mano mientras que con la otra asÃa fuertemente la lÃnea que le anunciarÃa la presencia de alguna pesca.
Saxon leyó el tÃtulo. Se trataba de «A flote en medio de la selva».
—Escuche esto —le dijo después de varios minutos de leer algunas páginas, que describÃan las grandes selvas anegadas por las inundaciones, en las regiones tropicales, sitios que eran explorados por muchachos por medio de balsas.