El Valle de la luna
El Valle de la luna Las millas volaron delante de ellos y Saxon rápidamente se encontró conversando con el dueño del vehÃculo. Inmediatamente ella se dio cuenta de que se trataba de un nuevo tipo de granjero. Los conocimientos que habÃa recogido le permitÃan comprenderlo perfectamente, y cuando Benson habló se sorprendió de que estuviera al tanto de muchas cosas. En respuesta a las preguntas que él le hizo, le dio a conocer los planes de ella y de Billy, y esbozó muy vagamente la vida que habÃan llevado en Oakland pero más bien se ciñó a los proyectos que tenÃan para el futuro. Le pareció un sueño cuando, pasando frente a la maternidad de Morhan Hill, supo que habÃan recorrido veinte millas y que ellos se habÃan propuesto recorrer ese dÃa una distancia mayor a pie. Y la máquina, mientras tanto, echaba humo y seguÃa devorando las distancias de la misma manera.
—Me preguntaba qué es lo que podÃa estar haciendo por los caminos un hombre tan excelente como su marido —dijo Benson.
—Sà —sonrió ella—, me dijo que usted creyó que debÃa tener algo pendiente con la ley.