El Valle de la luna
El Valle de la luna —Te quedas mirando como si quisieras permanecer un rato —dijo él—. Si es asà podrÃamos acomodarnos.
—Nunca soñé con nada semejante —repetÃa al mismo tiempo que se apretaba las manos con pasión—. Yo… yo creÃa que la playa de Cliff House era magnÃfica, pero no sabÃa nada de esto.
—¡Oh mira, mira, mira! ¿Alguna vez viste un color tan hermoso e indescriptible? ¡Y la luz del sol reverbera sobre todo! ¡Oh!
Finalmente desvió la mirada de la playa y se fijó en el horizonte marino de un profundo color azul de pavo real, que estaba cargado de masas de nubes hacia el sur, hacia la curva de la playa, y que hacÃa un recodo donde sobresalÃan las rocas en punta. También se fijó en las montañas escarpadas y azuladas, que emergÃan por encima de las colinas suaves del Valle Carmel.
—PodrÃamos sentarnos y tener más calma —le dijo Billy—. Esto es demasiado bueno como para abandonarlo inmediatamente.
Saxon asintió en silencio, e inmediatamente comenzó a desatarse los cordones del calzado.
—¿No tienes apuro, eh? —le preguntó Billy sorprendido y deleitado, y en el acto comenzó a desanudarse los suyos.