El Valle de la luna
El Valle de la luna —Mercedes estaba en lo cierto cuando decÃa que los hombres luchan por los puestos de la misma manera que los perros por sus huesos —dijo lentamente Billy—. Es el instinto. Yo no podÃa hacer otra cosa que golpear con mi puño en la mandÃbula de un «tiñoso», de la misma manera que Possum te quiere mordisquear cuando le arrebatas el hueso. No existe ninguna razón para explicarlo. Un hombre hace una cosa porque debe hacerlo. Y el hecho de que haga una cosa porque asà es su deber, vale aunque exista o no alguna explicación. Recuerda que Hall tampoco pudo explicar por qué arrojó el bastoncillo entre las piernas de Timothy McManus durante la carrera. Todo lo que sé sobre el asunto es que si un hombre quiere hacer algo debe hacerlo. Nunca tuve ninguna razón valedera para golpear a ese inquilino que tuvimos, a ese Harmon. Era un buen tipo, correcto y derecho. Pero simplemente tuve que hacerlo porque mientras la huelga se venÃa abajo, dentro de mà crecÃa una amargura tan grande que no podÃa sufrirla. Nunca te dije nada, pero después que salà de la prisión le vi una vez…, cuando me estaba curando los brazos. Fui al depósito de locomotoras y esperé hasta que saliera y le pedà disculpas. ¿Y acaso sé por qué le di explicaciones? No, como tampoco ignoro por qué le golpeé… TenÃa que hacerlo, simplemente.