El Valle de la luna
El Valle de la luna Lo colocó nuevamente sobre el suelo, pero ahora el animal vacilaba entre ella y el hueso, como si evidentemente la mirara para conseguir un seguro permiso, y sin embargo seguÃa temblando por la terrible lucha que se habÃa entablado entre el deber y el deseo, que lo deshacÃan por dentro. Sólo cuando ella repitió que todo estaba muy bien e inclinó la cabeza consintiendo, el perro volvió a tomar el hueso. Y un poco después levantaba los ojos interrogantes y la miraba muy sorprendido. Saxon volvió a asentir sonriendo, y Possum, después de un suspiro de satisfacción, agachó la cabeza sobre la preciosa costilla de ciervo.