El Valle de la luna
El Valle de la luna —No queremos ser ricos —dijo la joven—. Deja que cacen sus gorriones blancos en las islas del Sacramento y en los valles bien irrigados. Nosotros, en vez, nos levantaremos temprano en el valle de la luna, pero sólo con el canto de los pájaros, y cantaremos junto con ellos. Y si a veces trabajaremos duro y parejo sólo será para tener después algún tiempo de esparcimiento. Y cuando tú vayas a nadar iré contigo. Y nos divertiremos tanto que sentiremos alegrÃa de trabajar nuevamente para conseguir un nuevo descanso.
—Me estoy quedando más seco que el plomo —dijo Billy enjugándose el sudor que corrÃa por su frente expuesta al sol—. ¿Qué te parece si nos dirigimos a la costa?