El Valle de la luna
El Valle de la luna —¿De dónde vienen todos los vegetales? Los carros tienen que recorrer de doce a quince millas desde Santa Rosa y desde lo alto de Sonoma. Allà están las granjas más cercanas que acarrean sus productos por los caminos y me dijeron que cuando éstas no pueden satisfacer las grandes necesidades, entonces hay que traer las cosas desde San Francisco por ferrocarril. Les presenté a Billy y estuvieron de acuerdo en ayudar la producción del lugar. Además les resultará mejor a ellos mismos. Ustedes les entregarán hortalizas más frescas y baratas que los otros. Y deberán esforzarse por entregar vegetales en esas condiciones. Y no olviden que la entrega les resultará a ustedes menos onerosa, por la proximidad en que se hallan. Asà no tendrán que hacer prodigios con los huevos del dÃa. Tampoco habrá nada de conservas y dulces, pero tienen un espacio considerable sobre la margen para cultivar hortalizas. Mañana por la mañana les ayudaré a instalar los gallineros con sus provisiones. Además, están los pollos capones para el mercado de San Francisco. Primero comenzarán en escala reducida, como si fuera un renglón secundario. También les aconsejaré sobre el asunto y les mandaré lo que se ha publicado sobre la materia. Tienen que pensar con la cabeza y dejen que los otros trabajen. Esto es necesario entenderlo bien. Las recompensas que se obtienen por la dirección siempre son superiores a las de los jornaleros. Deberán llevar libros de contabilidad, porque tienen que saber siempre el suelo que están pisando. Tienen que conocer qué compensa y qué no, y cuáles son las cosas que convienen. Eso se los dirán los libros. Se los demostraré en muy poco tiempo.