El Valle de la luna
El Valle de la luna Pero Saxon no los acompañó. HabÃa mucho que limpiar dentro de la casa, ya que hacÃa mucho tiempo que habÃa sido abandonada, y también prepararlo todo para que la señora Mortimer pudiese hospedarse allÃ. La señora y Billy regresaron mucho después de la hora fijada para la cena.
—Son las criaturas más afortunadas que conozco —comenzó a decir ella inmediatamente—. Precisamente, este valle está despertando. Aquà tienen su mercado. No hay ni un competidor en el valle. Me pareció que esos recreos eran nuevos. Caliente, Aguas Calientes de Boyes, el Verano y los otros. Además están los pequeños hoteles de Glen Ellen, casi en la puerta de al lado. Conversé con todos los propietarios y gerentes.
—Es una maga —dijo Billy admirado—. Dios la hizo con vocación comercial. ¡La hubieses visto!
La señora Mortimer agradeció el cumplido y entró de lleno en el asunto: