Historias de los siglos futuros
Historias de los siglos futuros Aquel superhombre científico, aquel tirano del Mundo tenia unas debilidades increíbles. Le gustaban los bombones y se volvía loco por las almendras saladas. Llevaba siempre con él una bolsa de papel llena de almendras y, como excusa de esta ligera glotonería, decía que su organismo necesitaba aquel régimen. Profesaba una irresistible aversión por los gatos. Durante el discurso que pronuncio en el Palacio de la Fraternidad, se desmayó de miedo cuando al gato del portero se le ocurrió subir al estrado y rozarle una pierna.
Pero apenas acababa de descubrirse al Mundo cuando sus antiguos amigos le reconocieron. Era Percival Stulz, el germano-americano que en 18… había formado parte del Sindicato Metalúrgico. Durante dos años, por aquella época, había sido secretario de la sección 369 de la Fraternidad Internacional de los mecánicos. En 18…, a los veinticinco años, seguía unos cursos especiales en la Universidad de California y sobrellevaba sus necesidades con lo que entonces se llamaban «seguros de vida». En el museo de la Universidad, se conservan todavía sus notas de estudiante, muy apreciadas. Sus profesores se fijaron muy especialmente en que a menudo se quedaba con la mente en blanco, sin duda ya entreveía las grandes visiones que más tarde debería realizar.