Historias de los siglos futuros
Historias de los siglos futuros Hasta el período más frío del mes de febrero siguiente no se organizaron las primeras expediciones. Restringidas y compuestas de sabios y de cuerpos de ejército, entraron en China por todos lados. A pesar de las minuciosas precauciones tomadas contra el contagio, muchos soldados y algunos médicos resultaron afectados. Encontraron China asolada, como un desierto lúgubre a través del cual erraban perros salvajes y bandidos exasperados. Todos los supervivientes que se encontraron fueron condenados a muerte. Luego empezó la gran empresa de saneamiento de China en la que se emplearon cinco años y varios miles de millones de dólares; después de lo cual, la gente afluyó, no por zonas según la teoría del barón Albrecht, sino de forma heterogénea, según el programa democrático preconizado por el gobierno norteamericano.
Fue una enorme y feliz mezcla de nacionalidades la que se estableció en China en 1982 y a lo largo de los años siguientes -una experiencia colosal y lograda con fertilización con cruces-. Conocemos hoy los espléndidos resultados, mecánicos, intelectuales y artísticos, que se hacen patentes por doquier.
En 1987, habiendo finalizado la Gran Tregua, se volvieron a avivar entre Francia y Alemania las antiguas disputas seculares. En abril, el nubarrón de guerra empezaba a hacerse amenazador, cuando el 17 del mismo mes, fue convocada la Convención de Copenhague.