La gente del abismo
La gente del abismo Creo que la exigencia de un cuerpo saludable para todos conduce a otras exigencias. ¿Quién sabe dónde fue sembrada primero la semilla de la enfermedad, que también sufren los ricos? Procede de la lujuria de un antepasado, quizás. Pero a menudo yo sospecho que proviene de la pobreza.
WILLIAM MORRIS
Llevé, pues, la bandera durante toda la noche, pero no dormí en Green Park cuando llegó la mañana. Estaba empapado hasta los huesos y no había dormido en las últimas veinticuatro horas, pero, en mi papel de pobre que busca trabajo, tenía que espabilarme, primero para conseguir algo que desayunar y luego un trabajo.
Durante la noche había oído de un lugar situado en Surrey, al otro lado del Támesis, donde el Ejército de Salvación daba los domingos desayuno gratis a los pringosos. (Y, efectivamente, los hombres que llevan la bandera están sucios a la mañana siguiente, y a menos que esté lloviendo tampoco suelen darse una ducha).
Así que pensé que aquélla era la solución: un desayuno por la mañana y luego tendría todo el día para buscar trabajo.
