La gente del abismo
La gente del abismo Entonces inclinaron su cama, para que sus piernas y sus pies quedaran en una posición elevada. Al instante la hidropesÃa se extendió por todo el cuerpo y Dan Cullen sostuvo que lo habÃan hecho para que el agua lo inundara y poder acabar con él más rápidamente. Pidió el alta y aunque le advirtieron que caerÃa exhausto en las escaleras, se arrastró, más muerto que vivo, hasta el taller del zapatero. Mientras escribo esto, Dan Cullen se muere en el hospital de Temperance, donde su fiel amigo, el zapatero, después de remover cielo y tierra consiguió que lo recogieran.

Hospital de Temperance.
¡Pobre Dan Cullen! Hombre de las Tinieblas que se esforzó por adquirir conocimientos; que trabajó con su cuerpo durante el dÃa y estudió en las noches de vigilia; que anheló su gran sueño y luchó con valentÃa por la Causa; un patriota, un amante de la libertad del hombre, un luchador sin miedo; y al final, por no ser un gigante capaz de vencer las circunstancias que le frustraban y ahogaban, un cÃnico y un pesimista, que boqueaba en su agonÃa final en el miserable lecho de una sala de caridad.
«Un hombre que ha de morir, que pudo ser sabio y no lo fue, esto es para mà una tragedia».