La gente del abismo
La gente del abismo Mejor morirÃa en la carretera, bajo el cielo azul. Mejor morir de hambre que hacerlo en los armoniosos cielos, o ahogado en un mar bravo y salado, o combatiendo en una feroz y alegre batalla, cuando una bala conduzca la vida de este salvaje hasta el apestoso infierno, exhalando su aliento final en un mÃsero jergón.
ROBERT BLATCHFORD
Me detuve unos minutos para tratar de escuchar una disputa en el Mile End Waste. Era de noche, y se trataba de trabajadores de la clase más aventajada. Uno de ellos estaba rodeado por el resto, un individuo de unos treinta años, de expresión afable, al que los demás se dirigÃan con bastante énfasis.
—¿Pero qué puedes decir de esa inmigración barata? —requerÃa uno de ellos—. ¿Los judÃos de Whitechapel, digo, que tratan de rebanarnos el gaznate?
—No podéis responsabilizarlos —fue la respuesta—. Están aquà para lo mismo que nosotros, tienen que buscarse la vida. El hombre que se ofrece a trabajar más barato que tú y se hace con tu empleo no es el culpable.
—¿Qué hay entonces de nuestras mujeres y chiquillos? —le insistió el otro.
