La gente del abismo
La gente del abismo Otro caso por el que se interesó Mr. Holmes fue el de una niña, de doce años, acusada por los tribunales policiales de robar comida. Se encontró con que ella y su madre tenÃan que cuidar de otro niño de nueve años, otro chiquillo cojo de siete y un tercero más pequeño. La madre era viuda y se dedicaba a la confección de blusas. Pagaba un alquiler semanal de cinco chelines. Éstas son sus últimas anotaciones en el libro de cuentas: Té: medio penique; azúcar: medio penique; pan: un cuarto de penique; margarina: un penique; petróleo: un penique y medio; leña: un penique.
Amas de casa en desahogada situación, traten de imaginar lo que supone comprar y mantener una casa con semejantes ingresos, con cinco bocas que alimentar en la mesa, teniendo que procurar que su hija de doce años no robe comida para sus hermanos pequeños, mientras usted cose, cose y sigue cosiendo una abominable cantidad de blusas que son su peor pesadilla, que extendidas se alejan para adentrarse en la penumbra para bajar luego hasta su desgraciado ataúd, el agujero que la espera.