La gente del abismo
La gente del abismo Un pequeño análisis de tales cubiles arrojará luz sobre los motivos por los que se da esa afición irrefrenable por la bebida. Toda la familia se levanta por la mañana, se visten, se lavan, padre, madre, hijos e hijas, y en la misma habitación, hombro con hombro (porque la habitación es pequeña), la madre prepara el desayuno. Y allà mismo, en ese cuarto saturado por los enfermizos efluvios que emanan sus cuerpos durante la noche, desayunan. El padre se va al trabajo, los hijos mayores a la escuela o a la calle, mientras que la madre se queda allà para atender a los más pequeños y las labores del hogar. Lava la ropa, esparciendo el olor de jabón y suciedad por la estancia, y la tiende allà mismo para que se seque.