La gente del abismo
La gente del abismo Vamos a ver. En Alaska, a orillas del rÃo Yukon, se asienta el pueblo Innuit. Se trata de un pueblo primitivo, que sólo manifiesta tenues espejismos de ese tremendo artificio, la Civilización. Los bienes que acumula cada individuo no superan las dos libras. Cazan y pescan con lanzas y flechas con puntas elaboradas con huesos para conseguir el alimento. Cubren sus cuerpos con cálidas pieles de animales. Siempre disponen de combustible con el que alimentar sus hogueras, de madera para las casas construidas semisubterráneas, aprovechando el abrigo que les proporciona la tierra en los periodos más gélidos. En verano viven en tiendas de campaña, por las que se cuela la refrescante brisa. Están sanos, fuertes y felices. Su único problema es la comida. Combinan lapsos de abundancia con los de escasez. En las mejores épocas acumulan excedentes; en las peores padecen hambre. Pero la situación nunca es crónica ni llega a afectar a un gran número de personas. Y lo más importante, nunca acumulan deudas.