La gente del abismo
La gente del abismo Lo más chocante de este pequeño incidente acerca de la muerte de una mujer es la petulante complacencia con que lo consideraron y enjuiciaron las autoridades. Que una anciana de setenta y siete años muriese por AUTONEGLIGENCIA es una forma sumamente optimista de contemplarlo. Haber muerto fue culpa de la mujer, y habiendo establecido su responsabilidad, la sociedad vuelve con satisfacción a sus propios asuntos.
De este inframundo Mr. Pigou ha dicho: «Bien por falta de fuerza fÃsica, o de inteligencia, o de nervio, o de las tres cosas, son trabajadores ineficientes y carentes de voluntad, y en consecuencia son incapaces de mantenerse a sà mismos… A menudo tienen un intelecto tan degradado que no pueden distinguir la mano derecha de la izquierda, o reconocer los números de sus casas; sus cuerpos son débiles y no poseen resistencia, sus inclinaciones están torcidas y casi no saben lo que es la vida familiar».
Cuatrocientas cincuenta mil personas es mucha gente. El joven fogonero era sólo una de ellas, y le llevó algún tiempo contarme lo poco que tenÃa que decir. No me gustarÃa oÃrles a todos al mismo tiempo. Me pregunto si Dios les oye.