La gente del abismo
La gente del abismo Te aseguro que no encontrarás nada peor, nada más
degradante, nada tan carente de esperanza, nada tan
intolerablemente sombrío y miserable como la vida que dejé
tras de mí en el East End de Londres.
HUXLEY
Mi primera impresión del East End de Londres fue, como es lógico, superficial. Más tarde empezaron a surgir los detalles, y aquí y allá, en aquel caos miserable, encontré pequeños focos en los que reinaba algo de felicidad: por ejemplo, en algunas casas en calles apartadas donde viven artesanos y en las que existe una elemental vida familiar. Al anochecer se puede ver a los hombres en las puertas de sus viviendas, con la pipa en la boca y chiquillos en las rodillas, las mujeres chismorreando y un ambiente relajado y divertido. Estas gentes están contentas, evidentemente, porque en relación a la miseria que les rodea viven relativamente bien.
