La Llamada de la selva
La Llamada de la selva Y durante otro invierno deambularon sobre las desaparecidas huellas de unos hombres que los habÃan precedido. Una vez dieron con una senda marcada en el bosque, un antiguo camino, y creyeron que la cabaña perdida estaba cerca. Pero la senda no empezaba en ninguna parte ni llevaba a ningún lugar, y quedó como un misterio, lo mismo que el hombre que la abrió y la razón que lo llevó a hacerlo. Otra vez encontraron por casualidad los restos de un refugio de caza corrompido por el tiempo y, entre los andrajos de unas mantas podridas, John Thornton descubrió un arcabuz de chispa con cañón largo. Lo reconoció como uno de los que se usaban al principio en el noroeste por la Hudson Bay Company, _cuando un arma como aquella valÃa el equivalente a su altura en pieles de castor apiladas una sobre otra. Y eso fue todo: ningún otro rastro del hombre que un lejano dÃa levantara el refugio y dejara el arma entre las mantas.