La peste escarlata y El idolo rojo
La peste escarlata y El idolo rojo Es preciso destruir a todos estos explotadores de la credibilidad pública, y también es preciso reencontrar esos inventos útiles que hemos perdido. Por esto, para ayudaros en esa tarea, he de deciros ciertas cosas que vosotros, repetiréis a vuestra vez a vuestros hijos cuando los tengáis.
Deberéis repetirles que el agua, cuando se calienta al fuego, se transforma en una sustancia maravillosa que se llama vapor; que ese vapor es más fuerte y poderoso que diez mil hombres juntos, y que, si se maneja y se orienta adecuadamente, puede realizar todas las tareas del hombre.
Hay todavía cosa que es muy útil conocer. La electricidad, que produce en el cielo los relámpagos, es también una servidora del hombre. En otros tiempos fue su esclava, y algún día volverá a serlo.
El alfabeto es una invención muy distinta, pero no menos preciosa. El conocerlo me permite leer los libros y comprender el significado de multitud de pequeños signos que están impresos en ellos, mientras que vosotros, mis pobres hijitos salvajes, no conocéis otra cosa que la escritura grosera de las imágenes simbólicas que representan los diversos objetos.