Las Muertes concentricas
Las Muertes concentricas —Cuando pintamos nuestras casas, no les aplicamos color —me dijo en una oportunidad—. Lo que hacemos es aplicar ciertas sustancias que tienen la propiedad de absorber todos los colores de la luz blanca menos aquellos que queremos que tomen nuestras cosas. Cuando una sustancia refleja al ojo todos los colores, nos parece blanca. Cuando absorbe todos los colores, es negra. Pero, como dije antes, todavÃa no tenemos el negro perfecto. Todos los colores no son absorbidos. El negro perfecto, siempre que se guarde de una luz intensa, será total y absolutamente invisible. Mira eso, por ejemplo.
Señaló la paleta que estaba en su mesa de trabajo. HabÃa pigmentos negros de diversos matices. A uno en particular sólo logré verlo con dificultad. Trasmitió a mis ojos una sensación borrosa, y yo me los froté y volvà a mirar.
—Ese —me dijo solemnemente— es el negro más negro que tú o cualquier otro mortal hayan visto jamás. Pero espera, y obtendré un negro tan negro que nadie en el mundo logrará verlo, por mucho que lo mire.
Por otra parte, acostumbraba a encontrar a Paul Tichlorne sumergido profundamente en el estudio de la polarización de la luz, la difracción y la interferencia, la difracción simple y doble, y toda suerte de extraños compuestos orgánicos.