Las Muertes concentricas
Las Muertes concentricas Después visité varias veces el laboratorio de Lloyd y lo encontré siempre empeñado en la búsqueda del negro absoluto. Sus experimentos se extendieron a toda clase de pigmentos, como el humo negro, el alquitrán, el tizne de grasas y aceites, y diversas sustancias vegetales y animales carbonizadas.
—La luz blanca se compone de los siete colores primarios —sostuvo—. Pero en sà misma, por sà misma es invisible. Sólo al ser reflejada por los objetos, ésta y los objetos se vuelven visibles. Pero sólo se vuelve visible la parte reflejada. Por ejemplo, he aquà una tabaquera azul. La luz blanca da contra ella y, con una excepción, todos los colores que la componen —violeta, Ãndigo, verde, amarillo, naranja y rojo— son absorbidos. La única excepción es el azul. No es absorbido sino reflejado. Por esa razón la tabaquera nos da la sensación de azul. No vemos los otros colores porque están absorbidos. Vemos sólo el azul. Por la misma razón, el pasto es verde. Las verdes olas de la luz blanca alcanzan nuestros ojos.