Las Muertes concentricas
Las Muertes concentricas La eficacia de London fue la de un diestro periodista que domina el oficio; la de Hemingway, la de un hombre de letras que profesa determinadas teorías y las ha discutido largamente, pero ambos se asemejan, aunque no conocemos la opinión que el autor de El viejo y el mar pudo haber pronunciado sobre el autor de Sea-Wolf en los cenáculos de Francia. Es verosímil suponer que los vaivenes de la censura marquen ahora la diferencia entre los dos y oscurezcan su afinidad.
Jack London murió a los cuarenta años y agotó hasta las heces la vida del cuerpo y la del espíritu. Ninguna lo satisfizo del todo y buscó en la muerte el tétrico esplendor de la nada.
Jorge Luis Borges
