Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Antes de que se dispersaran anuncié que mientras Moosu no entrase en posesión del alambique, todo el aguardiente que tuviese serÃa para el pueblo. Moosu trató de protestar, pues nunca habÃa permitido que se bebiese más de lo que cabe en el hueco de la mano, pero ellos gritaron: «Kloshe! Kloshe!», y celebraron el acontecimiento delante de mi vivienda. Aún sin haber bebido, todavÃa aumentaba la confusión, y al llegar el licor a las cabezas, hablé con Angeit y los otros leales. Indiqué a cada uno su misión y puse en sus bocas las palabras que habÃan de pronunciar. Después me marché a un lugar oculto detrás del bosque, donde tenÃa dos trineos bien cargados y dos tiros de perros sin cebar. La primavera se acercaba, la nieve estaba aún dura, asà que era la mejor época para emprender el camino del sur. Además, el tabaco se habÃa terminado. Allà esperé confiadamente. Sus perros estaban demasiado gordos y ellos demasiado flacos para poderme alcanzar, aun cuando se lo hubiesen propuesto. Si salÃan en mi busca, lo harÃan en sentido contrario, y yo ya lo tenÃa todo previsto.
Vi llegar corriendo a uno de mis fieles, después otro, y después otro.
—¡Oh, señor, señor! —gritó sin aliento el primero—. En la aldea hay una gran confusión, nadie sabe lo que quiere. Cada uno tiene su opinión. Todos han bebido en exceso, unos tienden los arcos, otros riñen entre sÃ. Jamás hubo alboroto semejante.