Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Su compañero asintió con la cabeza para que su voz no perturbara la quietud. Andaban aprisa en medio de aquel silencio angustioso, cuando vieron con sorpresa una puerta abierta. Encima de ella, ocupando toda la anchura del edificio, un tosco cartel anunciaba: «Monte-Carlo». Junto a la puerta, un hombre tomaba el sol con el sombrero sobre los ojos y la silla inclinada hacia atrás. Era un anciano. TenÃa la barba y el cabello blancos, largos y patriarcales.
—¡JurarÃa que es el viejo Jim Cummings que vuelve como nosotros aunque demasiado tarde para la Resurrección! —dijo Kink Mitchell.
—¡Es más probable que no haya oÃdo el cuerno de Gabriel! —sugirió Hootchinoo Bill
—¡Hola, Jim! ¡Despierta! —le gritó.
El viejo se levantó con torpeza, parpadeó y murmuró automáticamente: